Entre los pocos estrenos aprovechables de este otoño aparece una serie "semiprocedimental" con capítulos autoconclusivos pero con una trama continuada que engancha y con un personaje protagonista, interpretado por James Spader. El planteamiento entra dentro de la categoría de fantasmada yanqui pero, si lo aceptamos (como aceptamos '24' y similares), es de lo más entretenido. Ya ha sido renovada para una segunda temporada.
